El apartamento sin piso
No fue hace mucho que mi hermano Antonio se vino a vivir a mi apartamento unos días. Él vive en un apartamento mucho más elegante y amplio que el mío, está además, mucho más cerca de su trabajo, pero se mudó porque se quedó sin piso y ahora le andan reparando el apartamento. Mientras, lo tengo como mi nuevo inquilino. Le pasó hace unas semanas mientras dormía, el agua desbordó uno de los lavaderos y alcanzó a cubrir todo el piso hecho de parquet. A la mañana siguiente el apartamento parecía una piscina y el parquet estaba todo levantado.
Me contó Antonio que días antes el gasfitero había hecho una inspección general del apartamento, debido a que por las noches se podía oír nítidamente el goteo de agua de algún lugar de la casa. El gasfitero se había pasado toda una mañana entera revisando los caños y lavaderos, había desarmado y armado cuantas veces quiso y pudo todas las tuberías del apartamento y no encontró nada. Solo encontró un caño gastado que arregló en cuestión de minutos y por lo que le cobró a mi hermano una considerable suma de dinero, según el gasfitero, porque le había hecho una inspección general al apartamento y ahora podía estar seguro de que no iba a tener problemas de fuga de agua.
A parte de eso, le recomendó a mi hermano el cambio de ciertas tuberías y conexiones que por caducaciòn debían ser remplazadas en la mayor brevedad de tiempo. Mi hermano Antonio no le tomó mucha importancia a estas recomendaciones, pues pensaba que el gasfitero solo intentaba sacarle dinero, además si la suma era bastante alta solo por hacer una revisión, seguramente sería mucho mayor si tendría que cambiar unas cuantas tuberías.
La idea era buscar a otro gasfitero para que hiciera el mismo trabajo. El apartamento era relativamente nuevo, no llevaba más de dos años viviendo ahí desde que lo compró y resultaba extraño que tuviera tantas tuberías en mal estado. Los días pasaron y mi hermano olvidó el problema por completo. No llamó a otro gasfitero ni mucho menos al mismo para que haga los cambios recomendados. Las goteras habían sido reparadas y no había nada que le recordara la intención de hacer esas reparaciones recomendadas.
Un fin de semana, Antonio fue a la casa de mis padres en Barcelona, ahí pasó la noche sin saber que en Madrid, su apartamento estaba inundándose debido a una tubería gastada que había terminado por quebrarse y dejaba correr el agua por todo el piso. Cuando llegó a la mañana siguiente, todo el apartamento estaba inundado, el piso de parquet había sido el que más había sufrido. Las alfombras y todos sus zapatos también estaban remojados en agua. El pánico de ese momento lo llevó a blasfemar contra el gasfitero.
El piso tuvo que ser extraído en su totalidad y ahora le están colocando uno nuevo, razón por la que a tenido que venirse conmigo por unos días. Mientras le ponen el nuevo piso, el gasfitero le esta reparando todas las tuberías que sean necesarias, ya no importa si el costo es demasiado alto, es preferible pagarlo a tener que quedarse sin piso nuevamente. Parece que después de todo, el gasfitero se salió con la suya.
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